2.4.08

Sheriff Bell: ¿cara o cruz amigo?


Éste era mi cara dos meses después de dejarlo. Después de jubilarme. Es una foto que me echaron en la comunión de una niña del pueblo, hija de unos granjeros del pueblo que me pidieron por favor cuando nació que fuese su padrino, algo protocolario y habitual entre los sheriff.
Dejar el trabajo no me sentaba demasiado bien. Me alegraba cada mañana de poder estar con Loretta, leer el periódico a su lado y tomar largas tazas de café juntos...y divagar.




Mi cruz era haber tolerado que pasara todo aquello. Le vi aunque sin verle, como, tendido en la moqueta de esa habitación de motel me controlaba a través del reflejo de la manilla de la puerta perforada. Yo a él le imaginé. Al fin y al cabo...siempre había actuado así.
¿Recuerdan?
Entré, registré, empuñando mi arma, por encima la habitación y fui al baño. Era evidente, vi que NO habían forzado la ventana del baño. El hombre debía seguir allí dentro.


Sucedía como cuando él era pequeño, y con su padre hacíamos suculentas barbacoas los domingos, él se escondía y yo le buscaba. Ellis le enseñó todo lo que él sabía. Y yo también. Nuestra mente de policías y combatientes... creó un asesino amoral.

Sin embargo... la sangre, la hermandad... me echó atrás, expiró toda mi integridad como sheriff, cultivada durante más de 30 años en el cuerpo de la policía local en Arizona. No le quise arrestar,

¡no le quise coger!

Ellis... no fue el culpable de la muerte de mi padre. Aún haberlo sido de algún modo, me ayudó todo lo que pudo después de su muerte. Luego recibió él. ¿Cuando me tocaría a mí? La vanidad me invadía y mi padre, más joven, se revelaba en mis sueños.


No quise atrapar a Anton como cuando era pequeño: en realidad yo sabía dónde se escondía, pero él siempre me pedía "Tío Ed aunque me veas, no me cojas, por favor". Luego me susurraba al oído que le gustaba más jugar conmigo porque su padre, decía, iba demasiado lento en su silla de ruedas.


Dejé que se marchara con su dinero, lo justificaba en mis sueños alegando que ese era su objetivo, que después de conseguirlo todo esto acabaría. Pero la cuestión no era esa, ni el dinero, ni siquiera matar eran suficientes para él. Todo esto acabaría cuando la moneda dejase de girar...cuando su justicia lo decidiera. Sólo la suya.

Hay gente que dice que éste...es mi verdadero final. Riánse un poco, por favor...