4.4.08

La habitación de Oliva Sabuco

Retomo lo escrito por Galois en esa hoja de papel... que le podría haber salvado la vida. O almenos eso le hizo creer el bueno de Efrén. El plan ha salido como deseaba. Nada podía salir mal, cualquier matemático (y, sobretodo, matemática) podía prever la solución a esta ecuación tan evidente:


-acertijo nº 1- ¿Qué sucede si juntamos un ex-novio orgulloso y pueril, un desconocido con ansias de brillar y un estratega con gustos extravagantes sin nada que perder?

-acertijo nº 2- ¿Qué sucede si, además, ponemos entre ellos a una chica inteligente y atractiva como yo?




Que cederán. Perderán el control y, lo que es mejor, evitar cualquier sospecha, porque esto es lo poco bueno que tiene haber salido con uno de ellos: que conoces sus debilidades. Y la de muchos hombres es creer que las mujeres necesitamos una sobreprotección en los momentos difíciles, y no caen en la cuenta de que podamos ser nosotras su único enemigo.

Resumiré lo acontecido. Yo he sido la única mujer que ha aparecido en esta historia. Y la única triunfadora en esta batalla. Con esto quiero decir que, a veces, lo único, lo escaso, tiene su razón de ser. ¿No os preguntábais por qué estaba yo sola ahí encerrada? Y, sobretodo,

¿por qué era la persona con más vínculos personales dentro de ese cuarto?

Sólo YO había mantenido contacto con más de una persona de la habitación. Conocía estrechamente a Hilbert (Efrén) y a Galois.



Algo sabréis de mi relación con Efrén. Algo rocambulesco, pasional, imposible de mantener en la esfera de la vida cotidiana. Nuestra relación no tenía nada que ver con cualquier relación que yo hubiese tenido con anterioridad. Pero lo vivíamos en otro plano: en alta mar. Mi aparente ingenuidad podía hacer que caiérais en la trampa de que "Hilbert quería ver como Galois sufría al conocer la verdad de su ruptura con Oliva". Aquí la única que disfrutaba era yo. Yo les conocía a los dos y quería ver cómo reaccionarían.

Hilbert se sometió a otro de sus placeres oscuros: someterse a mí. Depositó en mí su vida, le dejé dominar, controlar una situación como jamás había hecho en su vida. Quiso sentirse "el malo de la película", quiso tener el control. Le dejé... y la verdad lo hizo tan bien como siempre. A él encomendé la misión de ser el falso culpable, de jugar como a él tanto lo gustaba.

Pascal...siempre ha sido el rehén circunstancial. Pero quise que se fuera con la idea de que era importante para alguien, que conseguía realizar algo trascendental en su vida. Murió pensando que me salvaba y que resolvía la conjetura de Goldbach. Convencer a un perdedor no es nada del otro mundo, le haces sentir cerca la heroicidad y sucumbe.

Así que...les he matado. Ahora, sus mentes eruditas descansan bajo el fondo del Pantà de Sau. Nadie les echará de menos. Sólo Fermat... yo jamás. Esta es la verdadera historia. Pero ellos no reposarán solos. La verdad con ellos y es que esta revelación la tiraré al agua con los restos de esa historia ya pasada...y se ahogarán para siempre.





Vínculo con la película on-line (fragmentos)
http://www.fase6.com/online/32078/peliculas/la-habitacion-de-fermat.html