Mostrando entradas con la etiqueta Lost in translation. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lost in translation. Mostrar todas las entradas

5.3.08

Charlotte


De nuevo la vemos sentada enfrente ese ventanal, hace contorsionismo con esa mala postura y hace ver que piensa. Podría estar escuchando The Arcade Fire, por ejemplo, "Sleeping in a Submarine".

John todavía no ha regresado.

-Grrr...grrr...- eso que suena es el fax. Lo lee: "My sweetty I'll be back tomorrow at the end. I'm missing you, actually."


Es John, dice que no vendrá, la verdad es que ya no lo espera, lo tiene claro.
De repente se da cuenta de que Bob se ha ido, y que ni siquiera sabe cómo podría volver a dar con él.

Toc toc, es alguien desde detrás de la puerta de la habitación. Un sobrecito se escurre por debajo de la ranura, queda a medio pasar, la moqueta lo frena. A Charlotte se le ilumina la cara, ya conoce esto de antes. Tropeza con una maleta, ya hecha. Abre el sobrecito, y saca lo que hay dentro con la misma cara de antes, como sabiendo lo que contenía antes de abrirlo...


Coge la maleta, la cierra y llama a la recepción. Sigue sin entender lo que le dicen, no le da la gana de hacerse entender más. Corta con un grito seco a la voz que le atiende:
- I'm leaving! Please, could you call a taxi?

Rompe en pedazos el fax de John, tira las polaroids encima de la cama. Se acerca al mueble bar y toma un trago de la botella de sake. Abandona la habitación.

Se encontrará con Bob Nueva York...pero ¿y sus hijos, y su mujer?

El susurro perdido

En la secuencia final de la película (Lost in translation), Bob Harris (Bill Murray) susurra algo al oído de Charlotte (Scarlett Johanson), en mitad de la calle, a medio camino del aeropuerto, en Tokio.

A través de un programa de edición digital se ha logrado subir el volumen al máximo. Y después de que lo hayan escuchado varias personas, la mayoría coincide que lo que le dice es lo siguiente:

- I have to be leaving...But I won´t let that come between us. Ok? Ok

- Tengo que irme, pero no voy a dejar que eso se interponga entre nosotros, ¿vale?. Vale






Nada más volver a casa, Bob entra a su habitación, deja las maletas en el suelo y se sienta sobre su cama. Mira al televisor apagado: los hombros caídos, la cabeza ladeada, las manos juntas y la mirada perdida. Su mujer sale del baño y se asusta al verlo allí:

-No te esperaba tan pronto. ¿Has visto qué bien ha quedado al final la moqueta nueva? Lo que pasa es que ahora deberíamos pintar las paredes.

Ella pasea de un lado a otro de la habitación mientras se coloca los pendientes.

-Ves, mira aquí, el color del suelo no queda bien con el de la pared. Debemos pintar. Ahora iba a salir a elegir el color. ¿Cuál crees que quedaría mejor? ¿Un amarillo claro o quizá algún naranja?

Bob sigue sin moverse mirando al televisor apagado: con la mirada perdida, los hombros caídos; como si hubiera expulsado todo el oxígeno de su interior, como si se tratara de una marioneta a la que han soltado las cuerdas.


-Bob -le grita su mujer-. ¿Quieres hacer el favor de mirar? ¿Qué color crees que quedaría mejor?

Bob continúa inerte sobre la cama.

-Bueno, ya elegiré yo, como siempre. Tú puedes quedarte ahí pasmado -su mujer lo mira con reproche mientras avanza hacia la puerta-. Y para cuando vuelva que no estén estas maletas aquí, en medio.

Bob escucha la puerta de la habitación cerrarse. Levanta el brazo derecho, como si alguien tirara ahora de la cuerda. Saca algo del bolsillo de su americana. Lo mira y lo apreta con la mano mientras susurra unas palabras.